Carabineros ensangrentados

El domingo 25 de Septiembre el Alcalde por Providencia Cristian Labbé, ha dado en el clavo en el programa Tolerancia 0; “el Estado de derecho se ha violado sistemáticamente el último tiempo a vista y paciencia de todos”.

Muestra de ello ha sido los continuos ataques hacia Carabineros con absoluta impunidad y a veces una aprobación tácita o fáctica de muchos actores sociales y que deja perplejo a cualquier ser levemente racional.

Carabineros de Chile, una de las mejores policías del mundo y admirada por muchos países,

dado a sus disciplina militar y su profesionalismo -muestra de ellos son las decenas de estudiantes y policías extranjeros que vienen a formarse en las escuelas policiales chilenas- , están en una completa indefensión ante el delito y la violencia individual, social y política, y sin reales atribuciones para hacer respetar el imperio de la ley.

Imágenes de Carabineros heridos y siendo atacados por turbas de delincuentes, cobardes y violentistas, son muestra del problema de una creciente anarquía y violación del Estado de derecho que cada vez se hace más frecuente e incluso ya aparece normal.

 ¿Quiénes son los responsables de esta indefensión de Carabineros?

Los Gobiernos han tenido una actitud laxa ante la delincuencia y sin dar un respaldo al accionar policial.
Tristemente célebre fue el día cuando el presidente del colegio de periodistas Alejandro Guille salió en cámaras junto a la Presidenta Bachelet a criticar PÚBLICAMENTE a Carabineros y dar de baja a funcionarios dado a las presiones de los periodistas.

Detras de ese accionar político de los gobiernos anteriores y el actual, se esconde la lógica que para un gobierno le es mucho más “beneficioso” que muera o sea herido un Carabinero que un violentista.

Si muere un Carabinero, entonces vendrá el ministro del Interior y la plana mayor de Carabineros a hacer guardia al féretro y dar los discursos correspondientes, luego su nombré será inscrito en el monumento a los mártires caídos y ¡listo¡ , “murió por el deber”.

Si muere un manifestante violentista, entonces se gritará de las gargantas progresistas “volvio la dictadura”, “represión policial” y otras dulces melodías terroristas; se denunciará a Carabineros y a quien se atreva defenderlos ante la comisión de DD.HH, el periodismo hará reportajes de este “hijo de la dictadura” y quedarán bajo la condena pública.

En otras palabras,[highlight color="red"] NO EXISTE REAL VOLUNTAD POLÍTICA [/highlight]  para imponer el estado de derecho y el orden social, que es clave para el desarrollo de la sociedad, y se ha sistematicamente debilitado el accionar de Carabineros empezando por el hecho de la derogación de la ley de detención por sospecha.

La sociedad en general también es responsable de esta indefensión.

En poblaciones completas se dispara a Carabineros y los apedrean cuando entra a una población a restablecer el orden, y combatir el micro y narcotráfico; defienden a delincuentes, y atacan a defensores de una sociedad libre.
No extraña que luego esos hijos le peguen a sus padres, profesores y toda autoridad, ya que se ha perdido el principio de la disciplina, esfuerzo, deber y orden.

Por último, un poder judicial sumamente garantista como el nuestro, es también responsable de la indefensión policial.
Rodrigo Palma, el juez quien dejó libre al anarquista que pateó en el suelo y dejó ciego de un ojo a un Carabinero, es una muestra de las debilidades y falencias de una política judicial garantista y donde pululan por doquier jueces de “sensibilidad” progresista que miran con desconfianza todo lo que tenga uniforme.

El noble juramento de Carabineros al ingresar a la institución y al servicio de Chile “ Carabinero, juro por Dios y por esta bandera, seguir fielmente los deberes de mi profesión, velar por el cumplimiento de las leyes de la República, velar y defender la vida, de todo sus habitantes, rindiendo la mía si fuere necesario, en defensa del orden y la patria”.

Está siendo plasmado con sangre verde, sangre que corre a borbotones, gracias a su indefensión y una nación que no reconoce la importancia de la labor policial.

Sebastian Opazo
Licenciado en Historia y Cs.
Licenciado en Educación. Magister (c) en gestión escolar,
Diplomado en Teología.

http://sebastianopazo.blogspot.com

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  • Julio Bravo

    1.- No deja de ser interesante que el autor de esta columna señale que la “derogación de la ley de detención por sospecha” sea una de las causas del debilitamiento de la policía y por ende del estado de derecho.
    Por si no se ha enterado el señor Opazo, es elemental en un estado de derecho que no existan detenciones arbitrarias, y precisamente la detención por mera sospecha es el sumum de lo arbitrario en cualquier país civilizado.
    Está seguro el autor que estudio licenciatura en ciencias sociales? Si estudió, le hace falta repasar a David Thoreau, para empezar siquiera.

    2.- ¿Indefensión de Carabineros?. No explica la columna de qué manera se da esta indefensión. Carabineros, por el contrario, es beneficiado ampliamente por el ordenamiento jurídico. De hecho tienen una judicatura especial que conoce de los crímenes y simples delitos de sus uniformados (tribunales militares) constituidos por miembros de las FFAA. Asunto por cierto bastante injusto para los civiles que no gozamos de esas regalías.
    Y por cierto, que aparezca una Presidenta de la República en forma pública pidiendo explicaciones a Carabineros por agredir ilegítimamente a periodistas sólo puede hablar bien de una magistratura que cree en que los uniformados están para servir a los civiles y no vice versa.

    3. Justicia Garantista: Sebastián Opazo debería estar agradecido que haya una justicia garantista, particularmente si es partidario -como dice serlo- de un estado de derecho.
    Una justicia garantista es la que se ejerce respetando lo que se consideran los derechos fundamentales de las personas. ¿Le suena? ¿derechos fundamentales y estado de derecho? De eso se trata pues. Si a un chico lo toman detenido y lo acusan de haber pateado en el suelo a un carabinero -o a un ciudadano cualquiera-, un juez debe partir de la premisa que el chico es un simple imputado, a quien se presume inoceete mientras no se pruebe lo contrario. Por eso, y por defecto, debe respetar su libertad, salvo que se acrediten hechos serios que den cuenta de la peligrosidad de su libertad. Un ejemplo sería haber acompañado un vídeo donde se aprecie con claridad que el que pateaba en el suelo al carabinero es el mismo que esta frente al juez.
    Justicia mínima,. Estado de derecho. Ve?
    Un ejemplo sencillo: al autor de esta columna lo detienen y lo llevan ante el juez, acusándole de incitar al odio político, de simular títulos profesionales con los que no cuenta, de abuso de menores y micro tráfico de drogas. ¿Le parecerá bien que lo mantengan detenido mientras se desarrolla la investigación, la audiencia preparatoria y la de juicio (unos seis meses a lo menos)?
    Pues de eso se trata el estado de derecho.

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