El Chile de Neruda, Mistral, Huidobro, De Rokha, y el Chile de Nicanor Parra, también es el Chile de la Camila Vallejos, de los obreros y de los pescadores, de los gerentes y de los operarios, de los independientes, de los gestores culturales, de los doctores, y de los profesores; de todos los que contribuyen al crecimiento de esta bella tierra.
Pero no sólo el trabajo sin pausa es aporte, también lo son las ideas. Al hablar sobre las ideas debemos considerar que los adultos perdemos la capacidad de “soñar mundos mejores”, que el sistema impone barreras y cercos al pensamiento, que los jóvenes aún pueden extrapolar los sueños transformando la monotonía en una realidad vanguardista, más de acuerdo a sus intereses y necesidades.
De acuerdo a lo anterior, el movimiento universitario es una reacción razonable a la rigidez política para tratar y abordar temas que plantean cambios radicales en la forma de gobernar, cambios que apuntan a visualizar el “sueño chileno”, tema del cual no hablan ni el gobierno, ni los partidos políticos, y es lo que últimamente ha marcado ha Chile, su incapacidad para interpretar las altas expectativas del “Chile joven”, que nos deja la “vara alta”, evidenciando que si el sistema no se actualiza de acuerdo a las verdaderas inquietudes y necesidades del pueblo, entonces no podemos hablar de justicia y equidad, hablamos de imposiciones y obligaciones que desmotivan a trabajar por un país donde no se privilegian los derechos de su gente.
Los estudiantes lo han diagnosticado muy bien, porqué aceptar un sistema donde la infelicidad está garantizada; es mejor pensar que las cosas se pueden cambiar de acuerdo a las necesidades contemporáneas. Vivir “encalillado, explotado y subyugado” no es una opción, es una tortura sicológica del “sistema” a la clase trabajadora. Y cabe preguntarse, quiénes elaboran el sistema, quiénes determinan que el día a día sea una rutina estresante, por decirlo suave; en general, las personas viven preocupadas, idiotizadas, enojadas, pobres, y sin tiempo para disfrutar en familia.
Nuestros jóvenes son talentosos y desean ser un buen aporte a Chile desde la plataforma de sus talentos, entonces cómo pedirles que vivan de acuerdo a lo preestablecido, si tienen su propia visión del mundo, y el mundo visto a través de sus pensamientos es muy diferente: más práctico, más directo, sin prejuicios, sin fronteras, innovador, y de gran liderazgo.
Los jóvenes aún están en ese rango de aprendizaje donde les está permitido equivocarse, podemos decir también, que sus vidas se encuentran en un momento crítico y sensible, entonces cómo reprobarles en este ensayo de ser protagonistas, es mejor esperar y sorprendernos cuando desplieguen todo su potencial, es así como los pueblos crecen y se transforman de acuerdo a sus momentos con el cambio generacional, por lo mismo, no es menor el que nuestros hijos pertenezcan a la generación on line.
En la Sociedad on line las ideas son una lluvia ilimitada, de alcances insospechados; grandes cosas podemos esperar de los jóvenes que a riesgo de salir perjudicados han cuestionado la actual forma de construir país y de hacer Patria. Quizás el movimiento estudiantil nacional, a juicio de algunos, haya fracasado en su objetivo principal, obtener educación gratis y de calidad para todos, pero se ha obtenido algo mejor, sin precedentes y de gran trascendencia, una valiosa semilla, el derecho a pensar: Hoy Chile piensa.
CONSTANZA ARTIZ


